23 marzo 2017

Sintiendo las Tieras Altas

Una tierra no son solo su economía, su sociedad o su arquitectura. Es olores, sonidos, sabores, sensaciones. En el poco tiempo que llevo en las Tierras Altas de Escocia, he aprendido algunas de sus idiosincrasias.

Si tuviese que definir Glasgow, diría que es una ciudad abierta, obrera, cosmopolita, socialdemócrata, luchadora y, según qué zonas, independentista (sé que el último adjetivo en España parece contradecir los anteriores, pero recordemos que aquí la alternativa al independentismo es el aislacionismo xenófobo de Theresa May). Las Highlands aún se me escapan. En el trabajo no hay población autóctona. En el colegio de la niña los de fuera somos raros. En mi entorno, tengo la sensación de que la gran mayoría de las mujeres viven entregadas a la maternidad y las labores domésticas, pero una amiga ama de casa me dice que, calles más abajo, una mañana de semana no hay nadie por las aceras. Tampoco sabría decir cual es la ideología dominante, aunque tengo la sensación de haber sido mejor arropada tras la resaca del Brexit que mis amigos de Glasgow.

Así pues, mi nuevo hogar es aún un cúmulo de pequeñas cosas y sensaciones abstractas.

El cambio de las estaciones es brutal. La noche más larga del año empieza a las tres y media de la tarde. Seis meses más tarde, el ocaso es pasadas las once. La primavera es una carrera vertiginosa hacia la luz. El otoño, un descenso hacia la oscuridad. El verano son cenas de barbacoa, granjas de fresas, frambuesas, arándanos y paseos por costa o montaña hasta bien entrada la noche. El invierno los perros pasean por el parque con collares luminosos, salen los esquiadores y aparecen los "aurora catchers", o cazadores de auroras boreales, armados de compases, apps, trípodes y la última tecnología en prendas de abrigo. Cada día es distinto del anterior, cada estación, un espectacular y brusco cambio.

Para seguir este clima cambiante, no se sigue el parte meteorológico de la BBC, sino a Windy Wilson. Wilson es un tipo corriente con un trabajo y una familia normales que vive en Perthshire. No tiene ningún título relacionado con la meteorología pero, gracias a su entusiasmo en la materia y las redes sociales, se ha convertido en una celebridad y la mejor fuente de información si quieres saber qué tiempo hará mañana en las Highlands. Como dicen sus seguidores, aquí arriba, "In Windy We Trust".

Una vez Windy decide si es tiempo de guiso o ensalada, hay que llenar la despensa. Eso se hace contando con dos nombres: Harry Gows y Fishbox.

Harry Gows es una pequeña cadena de panaderías. Nada más llegar fui instruida en las cualidades "orgásmicas" de sus napolitanas de manzana y los secretos de hacer un picnic para una familia de seis personas con sus bocadillos y pasteles de carne por menos de diez libras. Para mi significa extrañas pero irresistibles tartaletas de queso sin queso y pasteles con el mejor chocolate negro de una panadería industrial. Porque esa es otra. Harry Gows es la cadena más extendida, pero para rozar el cielo se va a Cromatry Bakery -del mismo pueblo que las mejores pizzas del país-.

Fishbox es un negocio donde la pesca tradicional se mezcla con investigación puntera. El cliente entra en su web, dice con qué frecuencia quiere recibir pescado, qué día de la semana lo quiere y para cuanta gente. Luego clasifica una lista de más de treinta pescados, mariscos y algún alga según le guste mucho, poco o nada. La información se archiva en una base de datos creada por investigadores de la Universidad de Aberdeen. El día marcado, Fishbox va a la lonja y, con ayuda del sistema informático, diseña un envío según la oferta que en precio y preferencias se ajuste más al cliente. Se prepara la mercancía y, en menos de dos horas, una caja sorpresa está lista para llevarla a la puerta de casa. Si hay excedentes en la lonja, envían un correo a los clientes por si quieren pedir algo a mayores.

Para fruta, verdura y huevos están las granjas locales, que venden tanto en mercados callejeros como en sus propias puertas. Para experiencias más espirituosas hay incontables destilerías de whisky, ginebra y cerveza. Digo incontables porque cada pocos meses oigo de una nueva.
Test de agudeza visual: en esta foto se me han escapado dos seres humanos, encuéntralos.
Una vez atendidos los sentidos de vista, olfato y gusto, queda el oído. La banda sonora de las Highlands es MFR, o Moray Firth Radio. Una de las cosas que me envidiaron cuando dejé España fue la música. Había la impresión idealizada de que aquí la radio sería como la patria pero sin Bisbales, Pitbulls o Pantojas. Nada de "suavesitos", ya tú sabes. La realidad es que los "canis" o "jichos" aquí son "chavs" o "neds" y también escuchan politonos de tres minutos. Ante esto quedan dos opciones: tirarse de cabeza a Internet o poner la radio del coche en MFR. MFR se especializa en música que alegra el día. No importa de qué década, género o autor, si es fácil de escuchar, ahí está. En un día normal se pueden encadenar en el mismo viaje Johny Cash, Adele, Brian Adams, Justin Biever y Queen. Poca publicidad, alguna noticia y el resto es tiempo para relajarse canturreando estilo ducha.

En fin, disfruten del inminente fin de semana. Windy dice que hará sol.

25 febrero 2017

El desarrollo del cerebro: El mito de los tres primeros años

Si eres padre habrás notado una corriente que intenta arrastrarnos a todos en la misma dirección. Pregona la necesidad de la “estimulación precoz”. El juego de la criatura se divide en tipos escogidos y catalogados para promover distintas facetas de su desarrollo. Los niños de antes cogíamos un lápiz, los de ahora desarrollan su psicomotricidad fina. Antes un bebé se criaba, ahora se tunea.
Visto en la caja de una simple pizarra blanca

¿Cómo hemos caído en esta situación? Un factor es la manipulación de la ciencia por gente que saca ideas de contexto para crear falsas necesidades. Lo que podríamos llamar el efecto Punset. Por ejemplo, si dices que dejar a un bebé solo diez minutos lo agobia, la gente no hace mucho caso. Pero si afirmas que investigaciones en el campo de la resonancia magnética funcional han probado que abandonar a un bebé diez minutos provoca que se le disparen los niveles de cortisol –“la” hormona asociada a situaciones de estrés y angustia-, la próxima vez que vayan a mear llevan al niño con ellos… y compran tu libro.

Así, pocos padres no han sido adoctrinados en el mito de los tres primeros años. La leyenda esta basada en una realidad: nos paren con el cerebro sin terminar. Sólo la mitad de sus conexiones funcionan al nacer. El resto se establecen en los tres primeros años de vida. Dicho en el lenguaje que vende: la sinaptogenesis (el proceso por el que se establecen sinapsis, o conexiones entre neuronas) nunca volverá a ser tan intensa en un ser humano como en los tres primeros años de vida.


Por lo anterior se afirma que el primer trienio es el periodo en el que los niños aprenden de forma más fácil y eficiente, y en el que sus experiencias pueden acarrear cambios neurológicos irreversibles que marcarán su comportamiento y sus capacidades de porvida. Durante este tiempo, un ambiente estimulante ayuda a la creación de sinapsis, mientras que el abandono o los abusos impiden que se desarrollen. Todo lo que hacemos como padres cuenta. Un paso en falso y la cagaste. Para siempre.

Creación de sinapsis en los dos primeros años (Corel, 1975)
Pero, como toda leyenda, solo una parte se corresponde con la realidad. La creación de sinapsis no termina al empezar el colegio. Según la parte del sistema nervioso, continúa hasta entrada la veintena. Tampoco depende de los factores ambientales tanto como de los genéticos. Además, no se ha encontrado ninguna relación entre número de sinapsis cerebrales y actividad neuronal. Ni entre sinapsis activas e inteligencia. Ni siquiera entre inteligencia en los tres primeros años y en la edad adulta.

La aparición de conexiones entre neuronas es solo una pequeña parte de una historia más rica e interesante de lo que el mito pinta. El desarrollo del cerebro –o aprendizaje-, no es solo la creación de sinapsis. En realidad, es un proceso de creación, fortalecimiento y poda de estas conexiones. Cada parte del sistema nervioso tiene su propio ritmo de maduración, que además es diferente para cada individuo.

De hecho, esta semana se ha publicado un interesante artículo en el Lancet que estudia las vidas de 165 niños rumanos adoptados en el Reino Unido tras sobrevivir insalubridad, hambre y abandono extremos a edades entre 2 semanas y 43 meses en orfanatos durante el gobierno de Nicolae Ceaușescu. Se les evaluó los niveles de ciertos trastornos en el espectro autista, falta de atención, hiperactividad, problemas de conducta, emocionales, limitaciones intelectuales y capacidad de relacionarse y se les comparó con 52 niños británicos adoptados en su país.
Orfanato rumano, años 90

En general, los niños que pasaron menos de seis meses en estos centros estaban recuperados a los seis años. Entre los niños que sufrieron más de medio año institucionalizados, ansiedad y depresión resurgieron en la adolescencia, pero se recuperaron gradualmente de sus problemas cognitivos y llegaron a la edad adulta (22 a 25 años) con las mismas capacidades que los adoptados británicos. Más sorprendente es que uno de cada cinco niños en el grupo más castigado ya no presentaban ninguna secuela a los seis años. La resistencia de este último grupo se atribuye a factores genéticos y epigenéticos.

De cualquier manera, si el deterioro en el grupo más castigado remitió en la edad adulta, no tiene sentido decir que tras una edad la pérdida de flexibilidad del cerebro deriva en secuelas irreparables. Dicho con lenguaje molón, los resultados de esta investigación proporcionan pruebas sólidas de la neuroplasticidad a largo plazo en los seres humanos. Y hablando en plata, si crees que enzarzarse en debates como colecho/método Estivil, carrito/portabebés o teta/biberón es decisivo para el desarrollo de un niño, eres un ignorante.

10 febrero 2017

Viejo libro


Solo entre tantos

te veo en la distancia,

viejo libro,

amigo antiguo.


Deseaba tenerte,

que fueses todo mío,

tocarte y aprehenderte,

pero te disfrazas cada día

y nunca eres el mismo.


Hoy me hurtas lo

que ayer me mostrabas,

y sé que mañana serás

río de otras aguas,

fuente de otras plazas,

música para otras danzas.


Me vuelco sobre ti y

te me escapas;

te acorralo en cada página,

aprieto tu contenido y

como arena te derramas.


Y por fin me hablas...


Son tus palabras

como hojas mecidas

en su rama, que

según el sentido del viento

muestran distinta cara.

01 enero 2017

Navidad en las Highlands

Ya sé, llego tarde para hablar de esto. Pero es que la Navidad y el Año Nuevo en las Highlands son intensos.

Las tradiciones son las mismas que en el resto de Escocia. Los días festivos son 25 y 26 de Diciembre y 1 y 2 de Enero. Cena con pavo en Navidad, sobras al día siguiente y lo que pida el cuerpo en Año Nuevo. Seguimos con la incomprensible costumbre de salir a la calle en la época de peor clima del año para hacer fuegos artificiales fiesta en la calle la noche de año viejo que se prolongan hasta el día 2.


La diferencia está en detalles. Tenemos minúsculas cabalgatas de navidad el día que se encienden las luces en las calles, lo que permite ver a Papá Noel gratis. Es costumbre que bajen los renos de la reserva de Cairngorm para ayudar con el trineo. Estos renos pasarán el resto de Noviembre y Diciembre saludando a niños en diversos puntos de Escocia, pero son mucho más fáciles de ver en las Highlands.

Una o dos semanas antes de Navidad llega el Winter Wonderland. Es lo que se ve en las imágenes. Un parque bañado en luces de colores, con atracciones de feria, Papá Noel sacándose fotos con transeúntes (de nuevo gratis) y pequeñas fogatas encapsuladas para calentar a quienes se aventuren en el paseo. Seguimos teniendo centros comerciales donde se cobra por ver al barbudo tripón, pero la mayoría de las veces las ganancias son para una fundación contra la pobreza infantil en la zona.

Conforme se acerca el día, aumentan los jerséis navideños. Deben ser, cuanto más llamativos, mejor. Este año uno de los más admirados en mis círculos tenía un flamenco pegándose una torta mientras esquía. En el caso de las mujeres, la cosa se amplía a vestidos y complementos. Tras años sin saber ni dónde se compran esos jerséis, ahora soy la sosa del trabajo por no tener al menos uno. Una visita de urgencia al supermercado suplió mi falta de bisutería.

Finalmente, cuanto más se acerca el día de Navidad, más se multiplican las apuestas sobre si será un día nevado. El clima es muy cambiante y el terreno montañoso, así que es casi imposible saber qué va a pasar, incluso en Noche Buena. Este año, como en tantas otras cosas, no hubo suerte. Quizá en el 2017.

18 diciembre 2016

Lactancia y evolución

Estoy en algunos grupos de padres en Internet. No son los más visitados. Suelen tener como requisito defender tus opiniones con evidencia científica contrastada. Voy más por el ambiente que por las ideas sobre crianza que, en grupos así, no son nada uniformes, aunque sí variadas y poco dogmáticas (la principal causa de expulsión suele ser defender ideas claramente acientíficas tipo no vacunación, homeopatía o la superioridad de la lactancia materna frente a la de fórmula). De vez en cuando encuentro cosas interesantes. La última vino de la mano de un tópico controvertido pero que personalmente ya no me afecta.

Una investigación de la Universidad del Oeste de Australia utilizó medidas de peso de más de trescientos recién nacidos para ver si las madres (todas sanas o sin problemas incompatibles con la lactancia) estaban cubriendo las necesidades calóricas de sus bebés. Se descubrió que dos de cada tres mujeres no proporcionan la cantidad mínima de leche para satisfacer las necesidades de su hijo en las primeras dos semanas de vida. Una de cada tres no alcanzaron el mínimo entre las dos semanas y el mes. Es decir, más de la mitad de los recién nacidos necesitan alimentación suplementaria en su primer mes.

Cualquiera que haya estado en un país al que no llega la medicina moderna sabe que los estragos de la desnutrición infantil son visibles y normales. La Historia dice que las nodrizas son una profesión milenaria mencionada en la Biblia. Los primeros biberones son del Imperio Romano y la leche de fórmula tiene casi dos siglos. La falta de leche materna es usual y tan vieja como el ser humano pero, hasta este estudio, no pensé que pudiese ser la norma.

Siempre he asociado la evolución humana con la ley del más fuerte. Entre nosotros, la tribu más avanzada extermina a la primitiva (ver la expansión de cualquier imperio). Pero que la mayoría de las recién paridas no sea capaz de alimentar a su hijo sin ayuda me hace replantearme esa visión del mundo. Significa que, a diferencia de otros mamíferos, sin la colaboración entre mujeres, la humanidad se habría extinguido. La salud física no es un factor determinante para la supervivencia. Ha sido complementada por la compasión, el ingenio y la unidad de la manada.